El Valle del Colca constituye, ante todo, una impresionante formación geológica, cuya transformación se inicio hace millones de años y continuo de manera ininterrumpida a lo largo del tiempo. La formidable abrasión de las aguas en su descenso por la montañas fue tallando la roca a través de las zonas más débiles y que ofrecían menor resistencia.
Poco a poco el fértil valle fue naciendo y se fue formando uno de los cañones naturales más profundos y espectaculares del planeta.
El Valle se inicia en las cercanías del pintoresco Chivay, el principal centro poblado de la zona y continua con dirección noroeste a lo largo de más de 60 km de recorrido hasta la zona como la Cruz del Cóndor, en la cercanías de Cabanaconde, desde allí el valle se estrecha significativamente dando origen al famoso Cañón del Colca, uno de los mayores del mundo y cuya profundidad promedio ha sido calculada en 3,400 m. (Más de dos veces la del cañón del Colorado) tomada desde sus punto de mayor altura: los cerros Yarhihua 5,212 m. y Lucerna 4,245 m.Sus abruptos acantilados, casi verticales nacen en la nieves andinas de la imponente Cordillera de Chila cuyos picos nevados (Origen primigenia del gran Amazonas) se elevan a más de 5,000 m. de altura sobre el margen derecha del río Colca y descienden siempre de manera vertiginosa a lo largo de otros 40 km. Hasta el final del caños y el inicio del valle de Majes.
Así pues el mismo río recibe 3 denominaciones diferentes a medida que va bañando los territorios en su camino a los llanos: Colca en las alturas, Majes en su zona media y Camaná, en el desierto costero justo antes de verter sus aguas al Pacífico.Cuentas las crónicas que dos grupos étnicos muy diferentes habitaron esta región desde tiempos inmemoriales. Llergaron hasta aquí procedentes de lugares distantes y desplazaron a los primeros pobladores del lugar gracias a su poderío militar y a sus habilidades en la aplicación de herramientas y técnicas agrícolas.Los Collaguas se decían hijos del Volcán Collagua y aseguraban proceder de sus entrañas. Cuenta la leyenda que de el salieron todos ellos con sus armas, atuendos y tocados; bajaron por las faldas del nevado conquistando la región.
Un rasgo que los caracterizaba era la singular agudeza de sus cabezas, las que deformaban a los recién nacidos, imitando la figura del cono volcánico al que consideraban Apu tutelar.
Un segundo grupo llamado Cabana, deciase procedente de las profundidades del nevado Hualca Hualca. Ellos también deformaron los cráneos de sus infantes pero, de manera contraria a sus vecinos, adoptaron una forma achatada similar a la silueta de sus pacarina o cerro natal. Una diferencia adicional entre los dos pueblos de la región fue el idioma. Los Collaguas hablaban aymara y los Cabana una forma de quechua algo diferente al de Cusco
.A pesar de la presencia del torrentoso río que atravesaba sus dominios, los antiguos habitantes del Colca se veían en la imposibilidad de emplear sus aguas para irrigar sus campos. La razón era que las aguas del río corrían inmersas en un profundo caños, a veces a miles de metros por debajo de sus tierras de cultivo.
Vieron entonces que el agua, imprescindible para la vida y el sustento de sus pueblos, se originaba en las nieves de la cordillera, de la que brotaban los arroyos y manantiales que discurrían hacia el fondo del valle. Fue allí donde concentraron su ingenio condiciendo el líquido vital a través de extensos canales y acueductos hasta sus zonas de cultivo.
Aprendieron también que debían utilizar la mayor cantidad de niveles altitudinales o pisos ecológicos, logrando una diversidad de cosechas y excedentes alimentarios que les permitió consolidarse como los señores absolutos de la región.